En años anteriores se pensaba que la tecnología acabaría con las oficinas, pero está pasando lo contrario. Los espacios de trabajo inteligentes en las oficinas ayuda a que los colaboradores trabajen mejor y crea un espacio de trabajo todavía más relevante.

Antes los colaboradores estaban asignados a un solo puesto, pero hoy en día gracias a los teléfonos móviles, los portátiles y el wifi contamos con más flexibilidad de movilidad. Esta tecnología ha logrado sacar de los puestos de trabajo a los colaboradores que antes no podían abandonar sus mesas. Es liberador: la gente tiene más elección acerca de dónde y cómo trabajar. La tecnología también ha transformado la información en papel en información digital, lo que la hace más fácil de compartir y de crear formatos más diversos.

La globalización ha aportado nuevas ideas y los equipos están formados por miembros de todo el mundo. Las oficinas necesitan ser más inteligentes y estar más conectadas para ayudar a las personas reducir el estrés que se deriva de ella.

Las empresas que desean crear buenos espacios de trabajo pueden beneficiarse de la tecnología no solamente porque ayuda a los colaboradores y equipos en concreto, sino también porque podés extraer los datos que se generan dentro del espacio de trabajo que funciona con esta tecnología. Los profesionales de diseño, las instalaciones y las empresas de gestión inmobiliaria pueden tomar mejores decisiones acerca de dónde centrar sus esfuerzos sí disponen de un flujo de datos que les informe de qué salas están siempre más ocupadas y cuáles parece ser que no gustan a nadie. Con esta información, las organizaciones pueden entender mejor lo que funciona y lo que no, y así poder mejorarlo.

Cuando los objetos, como las sillas o las salas, pueden sentir el entorno y comunicarse con él, se convierten en herramientas para crear colaboradores más productivos y más comprometidos, que tienen el control de su entorno y son capaces de elegir cómo deben cumplir sus tareas.