Un tiempo atrás, los estudiantes íbamos a salones donde todos los escritorios y sillas de estaban viendo hacia el frente, tenías el escritorio del profesor y una gran pizarra verde con un borrador y tizas que luego fueron en algunos casos cambiadas por pizarras acrílicas. Recuerdo muy bien ese cambio ya que era alérgico al polvito blanco de la tiza y los ojos me picaban y la nariz siempre me corría. Para mí, ese fue un cambio muy innovador para esos tiempos. Me imagino que muchos de ustedes leyendo este artículo estarán sintiendo una especie de nostalgia.

En esos tiempos éramos estudiantes reactivos. El profesor hablaba y hablaba y nosotros como estudiantes escribíamos y escribíamos. Más o menos nos sentíamos como los estudiantes de un salón en una película de Charlie Brown. Luego vino la Universidad, ahí las aulas no eran muy diferentes. Auditorios gigantes con el profesor siempre hablando al frente y los estudiantes escuchando y escribiendo. A mediados de mi carrera, surgió otro acontecimiento muy importante; el uso de computadoras portátiles y la llegada de ese gran instrumento de aprendizaje y ahora trabajo que todos usamos y amamos… El Internet. Sin embargo las aulas seguían teniendo el mismo estilo, usando la misma dinámica.

Hoy en día, a través de muchos estudios nos hemos dado cuenta que el progreso y éxito de un estudiante no solo depende del profesor y su capacidad para enseñar el estudiante y su capacidad para comprender y aprender. Hay muchos factores que influencian como, cuando y donde estudiamos, desde nuestra procedencia socioeconómica hasta diferentes formas de educar y enseñanzas. Pero no hay que dejar por alto también la importancia que juega el espacio y ambiente donde estudiamos.

Por eso, un equipo de Steelcase Education y unos investigadores de Canadá y Estados Unidos hicieron un estudio con una herramienta de encuesta llamada AL-POE (Active Learning Post Occupancy Evaluation) que mide que tan importante es el diseño de un aula en el aprendizaje de un estudiante. Resulta, que es una de las características más relevantes para conseguir el éxito de los estudiantes. El estudio simplemente medía a través de varias preguntas como los estudiantes se sentían y estudiaban en un aula normal (Fig. 1) versus una hecha y diseñada por Steelcase (Fig. 2)

diseño activo para estudiantes

Los espacios en las segunda imagen fueron adaptados al nuevo formato de aprendizaje y diseño activo para estudiantes y fueron equipadas con productos Steelcase: Sillas Node, Verb y media:scape (todas marcas registradas). Para que solo el mobiliario y la estructura fuera el factor principal, a los profesores no se les instruyó en ninguna formación de prácticas de aprendizaje activo.

En general, todos los casos, estudiantes y profesores dieron respuestas muy positivas a la nueva estructura de aulas y ambientes activos. Estudiantes dijeron tener mayor creatividad, motivación y expectativas a la hora de realizar sus trabajos.  Los profesores dijeron tener más control sobre el entorno y mayor interacción en sus actividades.

Diseñar los espacios para una mejor enseñanza crea estudiantes con mejores resultados, sobre todo si estos son basados en rigurosos estudios. Si quieres saber más sobre el diseño activo para estudiantes, este estudio y otros parecidos puedes buscarlos en la revista Planning for Higher Education o puedes bajar este PDF de donde este artículo fue basado.